Cuando se desarrolla una página web lo primero que piensas a priorizar son el diseño, la velocidad de carga, el posicionamiento SEO o la experiencia de usuario (UX), dejando el final (o ignorándolo directamente) un factor muy importante:la accesibilidad web.

¿Qué es la accesibilidad web?

La accesibilidad web es el conjunto de criterios, técnicas y buenas prácticas que permiten que una página web pueda ser percibida, entendimiento y utilizada por el máximo número de personas posible.

Más allá de adaptar una web a necesidades concretas, la accesibilidad consiste a diseñar y desarrollar páginas que sean claras, funcionales y fáciles de utilizar, independientemente del dispositivo, el navegador o la manera como se acceda. Esto beneficia tanto las personas con discapacidades visuales, auditivas, motrices o cognitivas como cualquier usuario que se encuentre en situaciones puntuales, como por ejemplo una conexión lenta, una pantalla con poca visibilidad o una limitación temporal.

Aplicar criterios de accesibilidad desde el principio facilita la navegación, mejora la experiencia de usuario, contribuye a un desarrollo web más sólido y, en muchos casos, también favorece el posicionamiento a los buscadores.

Las WCAG: el estándar internacional de accesibilidad

Cuando se habla de accesibilidad web, el principal referente es lo World Wide Web Consortium (W3C), el organismo internacional responsable de definir los estándares de la web.

Dentro del W3C encontramos las Web Contento Accessibility Guidelines (WCAG), un conjunto de directrices que establecen como se tienen que diseñar y desarrollar los contenidos digitales para que sean accesibles.

Estas directrices se basan en cuatro principios fundamentales.

1. Perceptible

La información tiene que poder ser percibida por cualquier usuario, independientemente de sus limitaciones sensoriales. Esto implica, entre otros aspectos:

    • Incorporar textos alternativos a las imágenes.
    • Añadir subtítulos a los videos cuando sea necesario.
    • Garantizar un contraste suficiente entre el texto y el fondo.
    • Evitar que la información dependa exclusivamente del color.

Por ejemplo, indicar un error de un formulario solo pintando un campo de rojo puede resultar insuficiente para una persona con daltonismo. Es recomendable acompañarlo siempre de un mensaje explicativo.

2. Operable

Los usuarios tienen que poder interactuar con la web utilizando diferentes métodos de navegación. Esto significa que una página tendría que poder utilizarse completamente solo con el teclado, sin necesidad del ratón. También es importante que:

    • Los elementos interactivos muestren claramente el foco.
    • La orden de navegación sea coherente.
    • Las animaciones no provoquen distracciones ni riesgos.
    • Los formularios ofrezcan tiempo suficiente para completarlos.

Este tipo de mejoras benefician tanto las personas con discapacidades motrices como cualquier usuario que prefiera navegar con el teclado.

3. Comprensible

Una web accesible también tiene que ser fácil de entender, no solo por el lenguaje utilizado, sino también por la manera como se organiza la información. Por eso es recomendable:

    • Escribir textos claros y directos.
    • Mantener una estructura coherente entre páginas.
    • Utilizar menús previsibles.
    • Mostrar mensajes de error que expliquen qué ha pasado y como solucionarlo.

Cuando los usuarios no tienen que adivinar qué tienen que hacer, la experiencia es mucho más satisfactoria.

4. Robusta

Finalmente, la web tiene que ser compatible con diferentes navegadores, dispositivos y tecnologías de asistencia, como por ejemplo los lectores de pantalla. Esto implica desarrollar utilizando HTML semántico, seguir los estándares del W3C y evitar soluciones que solo funcionen en determinados entornos. Una estructura robusta facilita tanto la accesibilidad como el mantenimiento futuro del proyecto.

Errores de accesibilidad que todavía son habituales

A pesar de que la concienciación ha aumentado durante los últimos años, todavía es habitual encontrar errores que dificultan la navegación. Algunos de los más frecuentes son:

    • Imágenes sin texto alternativo.
    • Contrastes insuficientes entre texto y fondo.
    • Botones o enlaces sin una descripción clara.
    • Formularios sin etiquetas asociadas a los campos.
    • Estructuras incorrectas de encabezamientos (H1, H2, H3…).
    • Midas de texto difíciles de leer.
    • Navegación imposible sin ratón.

Muchos de estos problemas pasan desapercibidos durante el desarrollo, pero pueden impedir que una parte de los usuarios utilice correctamente la web.

Accesibilidad, UX y SEO: tres disciplinas que trabajan juntas

A menudo se perciben como áreas independientes, pero la realidad es que comparten muchos objetivos. Una estructura clara de los contenidos facilita tanto la navegación de los usuarios como la comprensión de los buscadores.
Los textos alternativos de las imágenes mejoran la accesibilidad y, a la vez, ayudan los motores de búsqueda a interpretar el contenido visual, mientras que una navegación coherente reduce el esfuerzo necesario para encontrar la información y puede disminuir la tasa de abandono.
Incluso, aspectos como los contrastes adecuados, una buena jerarquía visual o formularios más sencillos, contribuyen a crear una mejor experiencia para todos los usuarios. Por este motivo, incorporar criterios de accesibilidad desde el principio también repercute positivamente en la calidad global del proyecto web.

¿Cómo se puede comprobar la accesibilidad de una web?

La accesibilidad no se tendría que dar nunca por garantizada. Existen varias herramientas que permiten detectar posibles incidencias durante el desarrollo o en webs ya publicadas. Algunas de las más utilizadas son:

    • Lighthouse, integrado en Chrome DevTools.
    • WAVE, que identifica visualmente muchos errores de accesibilidad.
    • Axe DevTools, orientada principalmente a desarrolladores.
    • Lectores de pantalla como NVDA o JAWS, que permiten probar la experiencia real de un usuario.

Aun así, estas herramientas automatizadas solo detectan una parte de los posibles problemas. Para obtener una evaluación completa, es recomendable combinarlas con revisiones manuales y pruebas reales de navegación.

La accesibilidad también es una cuestión de normativa

La accesibilidad ya no es solo una recomendación. Con la entrada en vigor de la European Accessibility Act, determinados productos y servicios digitales tuvieron que cumplir nuevos requisitos de accesibilidad desde el 28 de junio de 2025 (siempre y cuando se encontraran dentro de su ámbito de aplicación). Esto hace que cada vez más empresas incorporen criterios de accesibilidad desde las primeras fases de sus proyectos digitales.

Hacerlo desde el principio es mucho más eficiente que tener que introducir modificaciones cuando la web ya está publicada.

Una web accesible es una web de más calidad

La accesibilidad es un aspecto que hay que tener en cuenta desde el diseño y el desarrollo de una página web. Aplicar las buenas prácticas definidas por el W3C no solo contribuye al cumplimiento de los estándares, sino que también permite crear webs mejor estructuradas, fáciles de mantener y con una mejor experiencia de usuario.

En definitiva, apostar por la accesibilidad es apostar por una web de más calidad, preparada para ofrecer una navegación clara, eficiente y adaptada a los estándares actuales.

Maria Lorente Vilà
Tepsis – Diseño y comunicación